Quickribbon mersey-beat: I read the news today oh boy
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I feel fine


Hacíais el ruido suficiente como para teneros miedo, aunque La Monumental no estaba llena, ¿recuerdas? De comisaría teníamos órdenes precisas: incomodar a los asistentes para que no os salierais de madre. Y allí estaba yo, con tricornio y un triste bigote de veinteañero que debía imponer respeto, poniendo cara de mala hostia entre el escenario y vosotros, vigilando que no os movierais demasiado. Pero daba igual. Algo diferente recorría el mundo en esa época y ni siquiera aquí pasó desapercibido. En esos años ya nos mirabais con cierta guasa. Y sobre todo tú, maldita, que no dejaste de retarme con la sonrisa mientras bailabas moviéndote como si acabaras de hacer el amor.

Era tarde para que mi sargento gritara: “Joder, Manolo, esa cara. Pareces imbécil. ¡Atento a ese lado!” Porque yo no salía del perfil de tu cuello. ¿Qué quieres? ¿Serían tus ojazos mirándome como no me miraría nadie después? ¿O serían los de Liverpool que tocaban detrás? El caso es que me volví loco, bien lo sabes. La cara de mis compañeros cuando en mitad de “I feel fine” me abalancé sobre ti para darte un beso tuvo luego su reflejo en las hostias que me dieron en calabozos. Al día siguiente me expulsaron de la guardia civil, siendo conveniente que me fuera al extranjero una buena temporada. Me alegro, porque aquel concierto y aquel beso me cambiaron la vida.

Y fue en Londres, una mañana de enero, cuatro años después de aquel primer beso, que paseando por Abbey Road te vi parada en mitad de la calle, mirando al cielo. Me di cuenta de que en la azotea sonaban Los Beatles cuando girabas la cara y nuestros ojos encajaban como piezas de un puzzle.

Paul cantaba “Don’t let me down” mientras te besaba por segunda vez.

Por RAÚL GARCÍA SÁENZ DE URTURI


'I feel fine' es el vencedor del concurso de relatos de La Vanguardia.es sobre los Beatles. El jurado ha valorado la originalidad del cuento, una pequeña historia de amor fresca y escrita con un estilo claro y sencillo. Además, el autor ha sabido transmitir el fenómeno de masas en que se convirtió la banda y cómo su música marcó a toda una generación.

Os pongo el link donde podéis leer todos los relatos, por si os apetece echar un vistazo. Alguno de ellos merece la pena.

La Iglesia perdona a John Lennon


Recientemente el Vaticano, a través de un artículo en su periódico L'Osservatore Romano, y en su infinita misericordia ha perdonado por fin a John Lennon por sus declaraciones en la década de los 60 afirmando que los Beatles eran más famosos que Jesucristo. Obviamente, la frase no gustó en el seno del Vaticano y más de cuarenta años después, L'Osservatore anuncia el perdón calificando las palabras del cantante de "fanfarronada". Ahora, los mismos que en 1966, cuando se produjo dicha manifestación, alentaron a los más radicales a quemar discos de la banda inglesa (en un simil cristiano de arrojar al infiel a la hoguera), extienden su perdón, al igual que hicieran no hace mucho con otros "fanfarrones" como Copérnico o Darwin.

"La declaración de John Lennon, que provocó una profunda indignación, después de muchos años suena tan sólo como una fanfarronada de un joven de clase trabajadora de Inglaterra que tuvo que afrontar un éxito inesperado, después de crecer en la leyenda de Elvis Presley y del rock and roll", anuncia el diario.

Además del perdón, Lennon ha conseguido una buena crítica musical del mencionado periódico (conocido por todos por su excelente criterio en estos temas). El artículo resalta que, "cumplido el 40 aniversario de la publicación del "álbum blanco" de los Beatles, que supuso la explosión del grupo como fenómeno pop, y 38 años después de su ruptura, las canciones con la firma Lennon-McCartney han mostrado una extraordinaria resistencia al paso del tiempo, siendo fuente de inspiración para más de una generación de músicos de pop", culminan.

Qué gran muestra de cristianismo. Pero qué tal si, ya que nos ponemos, el Sr. Ratzinger pidiera perdón por todos los crímenes cometidos en nombre de la Iglesia Católica y de paso, también, por las "fanfarronadas" que sueltan a diario los Losantos, Vidal y compañía en la radio española de sus obispos.

Perdónales John porque no saben lo que hacen.

La enfermera de Penny Lane



The pretty nurse is selling poppies from a tray
And though she feels as if she's in a play
She is anyway


40 años después de que el cuarteto de Liverpool sacara al mercado la canción, identifican a la "enfermera" protagonista del tema, según recoge el 'Daily Telegraph'.

En 1964 la popular canción salió al mercado y desde entonces la identidad de "la bella enfermera que vende amapolas en una bandeja" era todo un misterio. Un compañero del colegio de John Lennon asegura haber revelado el secreto.

Beth Anderson a la izquierda


Según Stan Williams, la famosa enfermera de 'Penny Lane' es Beth Davidson, mujer a la que Lennon habría conocido desde la infancia. Aseguró que la chica solía ir vestida con un uniforme de cadete y vendía amapolas, una flor que recuerda a los muertos por las Guerras Mundiales.

Cuenta que algunos niños, entre los que se encontraba Lennon, veían a la joven vendiendo las flores en la esquina del barbero Bioletti, también mencionado en la canción y que muy pronto se hicieron amigos de la mujer. Aunque fue Paul McCartney el que escribió gran parte de la canción, Williams asegura que Lennon contribuyó con la aparición de la famosa enfermera.



Una Beatles-Platz en Hamburgo


48 años después de la primera presentación del por entonces completamente desconocido grupo de Liverpool en la ciudad de Hamburgo, el alcalde del puerto alemán, Ole von Beust, inauguró la primera plaza del mundo dedicada a los Beatles.

Un gigantesco disco de granito, de 29 metros de diámetro, da forma a la plaza, sobre la que se levantan las siluetas de acero de John Lenon, Paul McCartney, George Harrison y una mezcla de Ringo Starr y su antecesor en la batería, Pete Best. Un poco más alejada se encuentra también la escultura de Stuart Sutclife, el quinto integrante del incipiente grupo de Los Beatles, que murió en 1962 en Hamburgo. Tampoco él podía estar ausente, cuando se trata de rendir tributo a los primeros acordes del conjunto musical más grande de todos los tiempos. La rigurosidad germana así lo exigía.

Más de medio millón de euros, financiados en parte por la ciudad y en parte por fuentes privadas ha costado el monumento situado en St. Pauli, el barrio rojo de Hamburgo, donde los inspirados músicos de Liverpool comenzaron su carrera, tocando en clubes nocturnos. Nadie los conocía a comienzos de la década del 60, ni en Alemania, ni en Gran Bretaña. Por eso, ningún periódico registró la fecha de su primer concierto, en agosto de 1960, en un local llamado “Indra”. 30 marcos por cabeza cobraban por sus presentaciones, que en días de semana duraban cuatro horas y media, y los sábados seis horas.

Kaiserkeller se llama el segundo local que sirvió de escenario por ese entonces al conjunto, siempre en el mismo barrio. Le siguieron otros dos: el “Top Ten Club” y el “Star Club”. Fueron años de privaciones y problemas, entre los cuales se contó también la expulsión de Harrison en 1960, debido a que sólo tenía 17 años y sus papeles por lo visto no estaban en regla. El hecho dio pie a que Los Beatles se presentaran por primera vez en forma de cuarteto.

Poco antes de que el grupo saltara a la fama como “Love me do”, Best fue reemplazado por Ringo Star. El resto ya es historia. Y Hamburgo se enorgullece, con razón, de haber sido el escenario de sus orígenes. “Ya era hora de que Hamburgo levantara un monumento a este fabuloso grupo”, señaló Von Beust en la inauguración, acotando: “más vale tarde que nunca”.


Grabación inédita de los Beatles


Julio, 2008

Se ha encontrado en un ático de Liverpool una cinta con grabaciones inéditas de los Beatles. Al parecer tiene una duracion de unos 30 minutos y la encontró un hombre mientras limpiaba la casa de su padre.

En una parte de la cinta, John y Paul estallan de risa en repetidas ocasiones mientras intentan terminar la balada I’ll Follow the Sun. También incluye versiones de canciones como I Feel Fine y Don’t Put Me Down Like This.

Las canciones se podrían haber grabado en 1964 en un programa para la BBC llamado Top Gear.

La cinta se subastará durante el mes de agosto, y se espera que alcance un precio de entre 8 mil y 12 mil libras.